Archivos de Noviembre de 2009

Una pizca de Historia

Martes, 17 de Noviembre de 2009

No se puede entender la historia del vino, sin comprenderla como ligada a la nuestra propia. Vino, palabra heredada del latín Vinum que a su vez procede del griego Woinos,…y su curioso antecedente común situado en la lengua de los brahamanes (antigua casta de los asesores y sacerdotes del rey en la religión hindú), Vana. Más curioso aún es que esta misma palabra designe también en esta lengua al Amor. El VINO y el AMOR, relacionadas en una misma palabra, Vana, debido a la creencia afrodisíaca de este caldo.

El hombre comenzó a conocer de los frutos de la  vid hace 8.000 años, cuando las diferentes tribus comenzaron a asentarse y alimentarse del entorno. La vid silvestre, crecía como planta trepadora, ayudándose de sus zarcillos para alcanzar la luz. Después pasamos a cultivarla y a diseminarla por el mundo, primero gracias a los fenicios, y más tarde con los griegos y los romanos.

Cuadro representativo de la aparición del vino en la Biblia 

La Biblia nombra más de 600 veces al vino y sus frutos. Noé, bajó del Arca cuando amainó el diluvio, plantó una vid, recogió sus frutos y se embriagó. Así que posee el honorable título de ser el primer hombre que se emborrachó en la historia, ¡casi nada! O por lo menos sobre el papel. No podemos olvidar el primer milagro de Cristo en las bodas de Caná, cuando convirtió el agua en vino, y además del “bueno” para aquella época. Está claro que el vino de los antiguos, poco tiene que ver con el que consumimos ahora, a parte de la materia prima, pero este tema merece más tiempo en próximos artículos.

Los primeros vestigios de la existencia del cultivo de la vid datan del año 6.000 A.C. gracias al descubrimiento de unas ánforas con restos de pepitas en Georgia, y es en esa zona entre Irán, Azerbaiján, Armenia y Turquía donde se considera el origen desde el que se expandió la viticultura hasta los viñedos de hoy en día.