Nuestro Objetivo

ENTIENDE EL VINO

Una botella de vino, un sacacorchos, dos copas,... poco más que añadir al momento que se avecina. Tal vez algo de comer, algo que potencie el caldo que estamos a punto de descubrir, un vino que amplifique los sabores que vamos a combinar,... la conversación está servida, el éxito de la velada, la merienda, la comida está garantizado.

Cuantos momentos en torno a una botella de vino, cuantas celebraciones, cuantas charlas apasionadas. Cojo el teléfono pues me llama mi amigo el sibarita, a ese que no se le escapa una marca, una novedad, una variedad a conocer,... .-oye, ¿nos hablamos una botella de vino?-  Lo primero es sonreir. Respondo con otra pregunta  - ¿a qué hora te viene bien?-

Mi objetivo, como humilde apasionado del vino, de la bodega, de la vid, de la tierra y del paisaje, no es que aprendamos juntos las marcas y los nombres, que sepamos de cosechas y de calificaciones, sino que seamos capaces de entender el vino. Entenderlo desde su historia tan ligada a la nuestra, desde el viñedo que alimenta la uva, desde la bodega que lo mima y lo transforma, desde la barrica y la botella que lo crían y lo ensamblanâ... y saber a qué se deben los tonos de su color, a qué se debe su aroma embriagador, como entender y descubrirá  sus infinitas y complejas sensaciones en boca.

El vino, conocido y extraño compañero. Tantos momentos juntos a lo largo de la historia, tantos años de futuros decubrimientos, tanto tiempo aún para desenlazar los misterios que te aureolan.

Alejandro López, Enólogo.


 
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… y otra pizca más

1 de Diciembre, 2009

AnforasPues si, el vino tiene un antes y un después en su historia. Algo que marcó un punto de inflexión sin precedentes, y a la que difícilmente se puede igualar. Todo en base a  su conservación.

Claro, uno piensa cómo se podían conservar los caldos en épocas de los romanos, o de los griegos. Imaginemos los envases que se usaban, su transporte y los sabores del vino…Vinos a los que se añadían hierbas aromáticas, o se diluían en agua para poder ser consumidos. Pero en el siglo XVIII se comenzó a usar un componente que aseguraba la conservación del vino por combustión en los envases, el azufre. Así es, quemando una mecha de azufre, se consigue un compuesto que se usa hasta nuestros días, el sulfuroso. Fijaros en la contraetiqueta de los vinos donde se señala “contiene sulfitos”.

Entonces ¿qué vinos triunfaban antes del S XVIII? -Los vinos con gran contenido en alcohol. Y, ¿por qué? - Porque un alcohol elevado en el vino evita la proliferación de microorganismos. La transformación del mosto en vino, se debe a varias actuaciones producidas por microorganismos. Estos, levaduras y bacterias, transforman el azúcar en alcohol (microorganismos “buenos”) y el alcohol en ácido acético (vinagre), claramente los “malos”.

Monte Testaccio
Por ello, en época de los romanos estaba tan en uso los vinos de Jerez, que aguantaban el transporte y consumo en el tiempo. Vinos con elevadas graduaciones alcohólicas que adquirieron grandísima fama.
Y fijaros en el increíble dato del monte Testaccio en Roma. Se trata de una colina artificial, compuesta por 26 millones de ánforas romanas con origen, la gran mayoría de ellas, en la zona de Cádiz, antiguo Gadir.


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