El vino es algo más
4 de Diciembre, 2009Leo en el periódico que el consumo de dos copas de vino diarias aumenta el deseo sexual de las mujeres. Y ya imagino a más de uno desempolvando el sacacorchos y rebuscando la botella que le regalaron la semana pasada – A ver si esta noche pongo unos espaguetis bien picantes y en vez de dos nos tomamos tres,…-
¡En fin! el vino y lo que le rodea. Siempre hemos oído de las abuelas que una copa del vino es bueno para la salud, y si no lo dicen las abuelas se lo dicen los médicos a las abuelas. Claramente el vino actúa como vasodilatador y disminuye el riesgo de padecer complicaciones coronarias.
Hay una bonita historia sobre una investigación que se llevó a cabo en los 90. Comparando la dieta de los americanos y de los franceses, ambas poseen similares cantidades de grasa, y sin embargo, el índice de mortalidad por enfermedades cardiovasculares en EEUU es mayor que en Francia. Dándole vueltas, llegaron a la conclusión de que en Francia se consume mayor cantidad de vino, por lo que sus componentes favorecen una mejor salud y por consiguiente menores riesgos para esta. A esto le llamaron “La Paradoja Francesa”. Como no podía ser de otra manera, el consumo de vino en EEUU se disparó al conocer la noticia.
Seguro que también nos suena la palabra “resveratrol”, un potente antioxidante que posee la uva y el vino. Bueno, también lo tienen las nueces y las ostras (se me ocurre una buena cena). Según numerosos estudios este compuesto alarga la vida de las células, favorece su oxigenación y la dilatación de venas y arterias.
Si es que ya lo decía Hipócrates: “el vino es cosa admirablemente apropiada al hombre, tanto en el estado de salud como en el de enfermedad, si se le administra oportunamente y con justa medida, según la constitución individual”.
Y en realidad, ¿hasta qué punto puede influir el vino en nuestra salud? Claramente el vino es una parte fundamental en nuestra dieta y no debemos perder la buena costumbre de degustarlo y sobre todo disfrutarlo.




