Nuestro Objetivo

ENTIENDE EL VINO

Una botella de vino, un sacacorchos, dos copas,... poco más que añadir al momento que se avecina. Tal vez algo de comer, algo que potencie el caldo que estamos a punto de descubrir, un vino que amplifique los sabores que vamos a combinar,... la conversación está servida, el éxito de la velada, la merienda, la comida está garantizado.

Cuantos momentos en torno a una botella de vino, cuantas celebraciones, cuantas charlas apasionadas. Cojo el teléfono pues me llama mi amigo el sibarita, a ese que no se le escapa una marca, una novedad, una variedad a conocer,... .-oye, ¿nos hablamos una botella de vino?-  Lo primero es sonreir. Respondo con otra pregunta  - ¿a qué hora te viene bien?-

Mi objetivo, como humilde apasionado del vino, de la bodega, de la vid, de la tierra y del paisaje, no es que aprendamos juntos las marcas y los nombres, que sepamos de cosechas y de calificaciones, sino que seamos capaces de entender el vino. Entenderlo desde su historia tan ligada a la nuestra, desde el viñedo que alimenta la uva, desde la bodega que lo mima y lo transforma, desde la barrica y la botella que lo crían y lo ensamblanâ... y saber a qué se deben los tonos de su color, a qué se debe su aroma embriagador, como entender y descubrirá  sus infinitas y complejas sensaciones en boca.

El vino, conocido y extraño compañero. Tantos momentos juntos a lo largo de la historia, tantos años de futuros decubrimientos, tanto tiempo aún para desenlazar los misterios que te aureolan.

Alejandro López, Enólogo.


 
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El vino es algo más

4 de Diciembre, 2009

Leo en el periódico que el consumo de dos copas de vino diarias aumenta el deseo sexual de las mujeres. Y ya imagino a más de uno desempolvando el sacacorchos y rebuscando la botella que le regalaron la semana pasada – A ver si esta noche pongo unos espaguetis bien picantes y en vez de dos nos tomamos tres,…-

Copas de vino¡En fin! el vino y lo que le rodea. Siempre hemos oído de las abuelas que una copa del vino es bueno para la salud, y si no lo dicen las abuelas se lo dicen los médicos a las abuelas. Claramente el vino actúa como vasodilatador y disminuye el riesgo de padecer complicaciones coronarias.

Hay una bonita historia sobre una investigación que se llevó a cabo en los 90. Comparando la dieta de los americanos y de los franceses, ambas poseen similares cantidades de grasa, y sin embargo, el índice de mortalidad por enfermedades cardiovasculares en EEUU es mayor que en Francia. Dándole vueltas, llegaron a la conclusión de que en Francia se consume mayor cantidad de vino, por lo que sus componentes favorecen una mejor salud y por consiguiente menores riesgos para esta. A esto le llamaron “La Paradoja Francesa”. Como no podía ser de otra manera, el consumo de vino en EEUU se disparó al conocer la noticia.

Seguro que también nos suena la palabra “resveratrol”, un potente antioxidante que posee la uva y el vino. Bueno, también lo tienen las nueces y las ostras (se me ocurre una buena cena). Según numerosos estudios este compuesto alarga la vida de las células, favorece su oxigenación y la dilatación de  venas y arterias.

 Si es que ya lo decía Hipócrates: “el vino es cosa admirablemente apropiada al hombre, tanto en el estado de salud como en el de enfermedad, si se le administra oportunamente y con justa medida, según la constitución individual”.

Y en realidad, ¿hasta qué punto puede influir el vino en nuestra salud? Claramente el vino es una parte fundamental en nuestra dieta y no debemos perder la buena costumbre de degustarlo y sobre todo disfrutarlo.


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