Consejos para disfrutar el vino (II)
30 de Junio, 2011Después de nuestro primer artículo con consejos para disfrutar el vino, seguro que ya estamos disfrutando de las primeras copas, incluso antes de sentarnos, cuando esperamos a que vengan todos los comensales y estamos tranquilamente conversando alrededor de la mesa o preparando los últimos detalles de la comida o cena.
- Para este momento, debemos elegir vinos fáciles de beber, como los blancos o vinos de aperitivo como los finos, manzanillas o incluso para los más atrevidos, algún Oporto blanco. Acompañarán perfectamente unas aceitunas, almendras, anchoas, ventresca, sardinillas, etc… que servirán para abrir boca.
- Para la cena, se debe tener en cuenta siempre la regla general de empezar por los vinos de menos intensidad para que no “tapen” a los siguientes. Un vino potente, con taninos, aromas con descriptores relativos a la madera (vainilla, chocolate, ahumados,…) no puede ir antes que un blanco con delicados aromas frutales, porque precisamente nos parecería flojo y con pocos matices.
- Ahora bien, la elección de si servimos un blanco o tinto, o incluso la variedad, debemos valorarla con la comida que vamos a servir, y aquí hay muchísimo que hablar. Precisamente en Vinummm.com (artículos de este Blog y el Rincón del Gourmet, y en las Recetas) podéis encontrar muchísimas sugerencias para maridajes clásicos o atrevidos e innovadores.
- Otra idea interesante, es hacer cenas completas con Cavas o Champagne, pudiendo variar desde algún semiseco
hasta los más complejos Brut Nature, por ejemplo. Este es el reino del marisco, el caviar y el resto de huevas (de trucha, de salmón, de arenque,…), los ahumados (huevas, salmón, bacalao,…) e incluso las conservas de pescado. - Para los postres, siempre nos decantaremos por vinos dulces, y los más interesantes son los de uvas tintas pasificadas (como la variedad Pedro Ximenez), los moscateles (grandes variedades en Navarra) u otras opciones como los Sauternes franceses o los Tokaj húngaros.
De acuerdo, ya sabemos cómo planificar los vinos, pero estábamos con el vino en la copa y queremos empezar a apreciar las tonalidades que vemos y todos los matices que podemos ver en el color del vino.
Dentro del análisis visual de un vino, tenemos varios aspectos que considerar:
- Viveza: tenemos que ver cómo es el color, si es vivo, nítido o luminoso, o si por el contrario lo vemos mate, extinguido o muerto. Nos puede indicar el tiempo y la vejez del vino.
- Limpieza: tenemos que ver si el vino tiene depósitos, posos, (podrían ser cristales de tartrato, lo cual es perfectamente normal en vinos sin procesos de filtración o clarificación) o si incluso podría tener algo de grasa (señales de incorrecta manipulación).
- Transparencia: es la cualidad de dejar pasar la luz y ver a través de él, si un vino aparece como fangoso, lechoso, sucio,… puede ser señal de que no ha sido correctamente filtrado o clarificado. En cambio la Capa es buena señal, una capa alta, cuando no puedes leer letras a través del vino, pero el vino aparece limpio (no es señal de suciedad), indica que puede ser un vino potente, y en algunos casos es sinónimo de vinos con taninos interesantes (como el Cabernet).

- Tonalidad: y llegamos al aspecto más importante, el que nos indica mucho sobre la vida del vino.
- Los blancos, cuando son jóvenes y dependiendo de la variedad, tienen tonos amarillo pálidos, limón, pajizo, oro,… mientras que con la vejez, van adquiriendo tonos ocres, caobas, cobre y nos indican que el vino llevar ya varios años en botella. En estos vinos pueden indicar que el vino ha perdido ya parte de su potencial.
- Tintos, cuando son jóvenes, aportan tonos violáceos, rubí, púrpura, etc… mientras que los procesos de crianza restan estos matices y empiezan a predominar los tejas o incluso marrones. Cuando un vino está ya bastante oxidado también adopta estos matices, así que si un vino joven (sin crianza) tiene estos matices puede indicar que está ya oxidado.
Adjuntamos una tabla con varias de las tonalidades más comunes para que las sepáis diferenciar.
Siguiendo con el proceso de análisis sensorial del vino, continuamos con el aroma, pero eso es historia para otro artículo.
¡Que lo disfrutéis!





s invitados con alguna botella de vino, queremos que todo salga bien y que no haya nada que enturbie la experiencia. Cada uno de los invitados y nosotros mismos (lo más importante es que disfrutemos nosotros mismos, que somos los que lo preparamos, ¿no?) tenemos unos sentidos que entran a formar parte de lo que llamamos “experiencia sensorial”, ya que no sólo influye el gusto (o paso en boca), sino que influye el olfato y casi el más importante, la vista.
sacacorchos suelen tener una pequeña navaja con un poco de sierra que es perfecta para hacer esta operación, y para ello, se debe intentar rodear la botella con el corta-cápsulas sin tener que girar mucho la botella.


