Nuestro Objetivo

ENTIENDE EL VINO

Una botella de vino, un sacacorchos, dos copas,... poco más que añadir al momento que se avecina. Tal vez algo de comer, algo que potencie el caldo que estamos a punto de descubrir, un vino que amplifique los sabores que vamos a combinar,... la conversación está servida, el éxito de la velada, la merienda, la comida está garantizado.

Cuantos momentos en torno a una botella de vino, cuantas celebraciones, cuantas charlas apasionadas. Cojo el teléfono pues me llama mi amigo el sibarita, a ese que no se le escapa una marca, una novedad, una variedad a conocer,... .-oye, ¿nos hablamos una botella de vino?-  Lo primero es sonreir. Respondo con otra pregunta  - ¿a qué hora te viene bien?-

Mi objetivo, como humilde apasionado del vino, de la bodega, de la vid, de la tierra y del paisaje, no es que aprendamos juntos las marcas y los nombres, que sepamos de cosechas y de calificaciones, sino que seamos capaces de entender el vino. Entenderlo desde su historia tan ligada a la nuestra, desde el viñedo que alimenta la uva, desde la bodega que lo mima y lo transforma, desde la barrica y la botella que lo crían y lo ensamblanâ... y saber a qué se deben los tonos de su color, a qué se debe su aroma embriagador, como entender y descubrirá  sus infinitas y complejas sensaciones en boca.

El vino, conocido y extraño compañero. Tantos momentos juntos a lo largo de la historia, tantos años de futuros decubrimientos, tanto tiempo aún para desenlazar los misterios que te aureolan.

Alejandro López, Enólogo.


 
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El origen del Brindis

10 de Diciembre, 2012

¿Cuál es el origen de la palabra brindis? ¿Desde cuándo se realiza?Libacion en la antigua Grecia

Es posible que el origen del brindis provenga del ritual religioso de la libación. En la antigua Grecia, los guerreros derramaban vino sobre un altar o sobre la tierra como afrenta a los dioses antes de partir a la batalla o en las ceremonias de vestimenta para la guerra. Este ritual aparece en las cerámicas y escritos de la época. También lo hace Aquiles en la Ilíada, derramando vino e invocando protección para su compañero de armas Patroclo en la guerra de Troya.

En el siglo IV A.C. los anfitriones griegos antes de los grandes banquetes, brindaban delante de sus comensales bebiendo en primer lugar asegurando al resto de sus invitados que el vino no estaba envenenado, costumbre que heredaron los romanos ya que también eran aficionados al uso del veneno.

Hay quien defiende que el brindis no sólo se realizaba para poner en contacto el líquido de los comensales derramando el contenido de uno sobre el otro para asegurar la buena fe de los interesados, sino que los invitados hacían chocar sus copas para llamar la atención de los sirvientes que rellenaban el líquido en cuestión.

La palabra brindis es más “reciente” y se remonta al año 1.527. En este año las tropas mercenarias germanas bajo el mando de Carlos V saquearon Roma. Cuando este llegó al escenario de la batalla, los militares germanos con las copas llenas de vino pronunciaron las palabras Ich bring dir´s (Yo te la ofrezco). Por cierto que Carlos V vistió el luto una temporada por la atrocidad del saqueo.

Hoy en día entendemos el brindis dentro de una celebración, componiéndose normalmente de tres partes:

  • La parte verbal: donde el anfitrión o la persona indica la razón del brindis.
  • La ratificación: donde el resto de los involucrados alzan sus copas o las chocan con los demás.
  • El trago: donde mucho o poco, cada uno bebe de su copa.
Cuadro sobre el Brindis

Así pues recordar que cuando se cata un vino entran en juego todos los sentidos: la vista y el olfato, el tacto en boca y el gusto y como no, el oído cuando brindamos.

“ Mientras la uva llore, beberemos sus lágrimas,… ¡salud!”

Equipo de Vinummm



La Garnacha es una variedad originaria del norte de España (posiblemente Aragón) y se trata de la variedad mediterránea más cultivada en el mundo. La importancia en España la adquiere en zonas como el Priorato, Aragón, Navarra y La Rioja.

Es una variedad con hojas de tamaño pequeño  sin vellosidades,  redondeadas y de color verde pálido. Los racimos de tamaño mediano, no siempre poseen todas sus bayas ya que es una variedad sensible al corrimiento. El corrimiento es una característica por la cual después de la fecundación de las flores que producirán el fruto, parte de los granos caen del racimo antes de tiempo, lo que le confiere a este un aspecto desigual.

Foto de racimo de Garnacha

 
La garnacha se adapta a diferentes condiciones climáticas, pero es en zonas elevadas, con climas frescos, donde la garnacha cumple los plazos de maduración y desarrolla sus características. Normalmente se cultiva en terrenos arenosos o pedregosos donde adquiere todo su potencial para la elaboración de vinos de calidad. Es una variedad muy resistente a condiciones de sequía y tolera bastante bien las plagas y enfermedades.

Es una variedad que produce vinos con elevada acidez y un color moderado. Además, el vino de garnacha hay que tratarlo con mimo, pues es muy sensible a la oxidación, lo que significa que “envejece” antes que el resto. Por sus peculiaridades es ampliamente conocido su uso para la elaboración de vino rosado. Es una variedad con grandes aptitudes,  ya que dota a estos vinos de colores vivos y brillantes con tonos  rosas y azulados, con una impactante nariz con recuerdos a fresas y frambuesas y una boca fresca y elegante.

En la elaboración de vinos tintos, ha sido por costumbre usada en la mezcla con otras variedades menos ácidas como el tempranillo. Como ejemplo en La Rioja, siempre ha sido junto con el graciano y el mazuelo el gran acompañante del tempranillo en la elaboración de vinos dedicados al envejecimiento, como los reservas y los grandes reservas.

Actualmente, la salida al mercado de diferentes vinos tintos de muy alta calidad elaborados 100% garnacha, ha puesto de manifiesto que se trata de una gran variedad con un tremendo potencial y unas características propias, que poco tienen que envidiar al resto de variedades.
 


Vino Moderno

5 de Marzo, 2012

Se trata de un concepto dentro de la clasificación básica de los vinos. En el anterior artículo (enlace a Vino Clásico) hemos definido las características de un vino clásico. En este vamos a determinar las que definen a un vino moderno.

Un vino moderno es por norma general un vino con una gran capa de color, con tonos intensos rojo picota, violetas o granates incluso con trazas azules en los vinos tintos. A simple vista el color nos llama la atención por su intensidad. En nariz predomina la fruta, con recuerdos a mermeladas y compotas dando una sensación de complejidad y concentración donde los aromas a madera de barrica están presentes pero sólo como acompañantes que ayuden a potenciar la fruta, con ligeros recuerdos ahumados y especiados. En boca la entrada es carnosa, con gran estructura y persistencia que prolonga la sensación frutal.

Estos vinos nacen en el viñedo, donde se seleccionan las mejores parcelas que se dejan madurar para que la cepa pueda limar los taninos y aportar la complejidad de los aromas buscados.

 

Viñedo de vino moderno

 

En bodega se extrae todo el potencial de la uva con maceraciones largas que aseguren un potente color y estructura. Se trata de vinos con graduaciones alcohólicas elevadas, que se mantienen en barricas generalmente nuevas de roble francés y americano durante un tiempo limitado que no permita que la madera se apodere del vino, dejando que predominen las notas frutales. Asimismo el tiempo en botella es importante, para que terminen de ensamblar las características del vino, pero en este caso los tiempos son menores que en los vinos clásicos, no sobrepasando por norma general los 15 meses.

Como hemos comentado anteriormente, el vino clásico y el moderno son dos conceptos que determinan dos productos con características muy diferenciadas, desde el trabajo en viñedo hasta el consumidor final, pero entre estas dos clasificaciones podemos encontrar una amplia gama de vinos que se acerquen a una u otra vertiente, tomando características de uno u otro concepto, y creando vinos que posean cualidades  que potencien las mejores líneas de trabajo, dando vida a vinos actuales que mantienen el espíritu de los grandes clásicos.

 


Nuestras variedades: el Graciano

16 de Diciembre, 2011

El Graciano es una variedad de uva tinta cuyo origen se cree puede encontrarse en La Rioja y Navarra.
Se trata de una variedad minoritaria (en la DOCa Rioja ocupa el 1% de la superficie de viñedo) con grandes aptitudes para vinos de calidad. Posiblemente el origen del nombre venga de la palabra latina “gratus”,  agraciado, amable, gracioso y virtuoso. D. Pedro López de Heredia  la describió como la “gracia” de los vinos de Rioja.

La recuperación del Graciano sigue en auge hoy en día, y cada vez son más las bodegas que apuestan por esta variedad, ya sea como vino monovarietal o como coupage con otras variedades. Esto se debe en gran parte a la apuesta de la Universidad de La Rioja por el estudio de variedades minoritarias poco conocidas por el consumidor o en peligro de desaparición.Racimo de Graciano

En el viñedo, el Graciano se comporta de una manera peculiar, y como el resto de las variedades presenta características diferenciales. Se trata de una planta con gran resistencia a enfermedades, vigorosa, con brotación tardía y cuyos racimos son de tamaño medio con bayas pequeñas. Las hojas tienen un factor que la diferencian del resto de las variedades, y es la blanca vellosidad en la parte del envés. Son muy importantes las características climáticas del año, pues de ello va a depender la calidad final de la uva. Necesita de zonas cálidas para poder completar su maduración y alcanzar la calidad óptima. Es una variedad crítica a la hora de decidir el momento de vendimia, ya que en las fechas cercanas a su recolección, ante un cambio de temperatura o un golpe de sol, puede ser sensible a la deshidratación.

Una vez en bodega, los vinos que produce son muy característicos por su acidez natural, potente color y aromas a piel de naranja, pimienta blanca y frutas rojas. Cuando se introduce en boca, se trata de un vino potente, con una marcada acidez que le confiere viveza y frescura, con un postgusto largo y agradable.
El Graciano es muy interesante como vino monovarietal (100% de la misma variedad) ya que posee características muy marcadas y que difícilmente se encuentran en otros vinos por su color, sus aromas y su sensación en boca.
También se puede usar como acompañante de otras variedades, pues aporta color a la mezcla, así como un aumento de acidez que va a dar al vino final frescura y viveza.

La crianza de este tipo de vinos es óptima, ya que el grado alcohólico (en torno a 13,5 %), sus taninos estructurados y una acidez elevada, van a asegurar una correcta evolución en barrica y en botella, manteniendo sus características y el alma de la variedad sin alteraciones.

A continuación os proponemos un vino monovarietal de Graciano, exclusivo y único:

 


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