Claves para entender el Vino
Lunes, 19 de Octubre de 2009Se ha discutido mucho sobre las claves para emparejar los vinos y la comida. A veces se dice que los vinos que mejor emparejan con la comida deben tener sabores parecidos, así las ensaladas irían bien con vinos ácidos, o un guiso de carne y verduras, con un vino afrutado y más ejemplos que senos pueden ocurrir. Otras veces, parece que los “polos opuestos se atraen” y por ejemplo, el marisco cocido (donde es imposible encontrar un aroma o sabor a fruta) combina perfectamente bien con un blanco afrutado como el Riesling o Albariño, o un pescado al horno con verduras está inmejorable con un blanco seco como un Verdejo de Rueda.

¿Cómo saber cuando van bien los sabores parecidos o los opuestos? La única respuesta es conocer cuáles son las claves básicas para identificar un vino y sus atributos más importantes. Se ha escrito mucho sobre esto y seguro que cada uno cree que falta o sobra un elemento de la lista, pero yo me decanto por una selección de 6 aspectos que detallo a continuación:
- Acidez: para algunos platos o para algunos momentos, los vinos ácidos son muy buenos compañeros, y probablemente este aspecto es uno de los más importantes ya que la elección es drástica, la combinación de este tipo de vinos con determinadas comidas puede resultar catastrófica.
- Dulce: no nos referimos a la adición de azúcar, sino a sabores levemente dulces que pueden encontrarse en muchos vinos blancos como Riesling, Moscatel, Chenin Blanc, o en mayor medida en los vinos de postre como los impresionantes Tokay, y los clásicos Moscateles o Pedro Ximenez entre otros.
- Salado: los platos salados pueden tener consecuencias importantes: acentuar el alcohol de un vino, estropear una comida al mezclar con vinos con mucho tanino y en cambio hay vinos que pueden contrarrestar muy bien platos salados.
- Taninos: ¿nunca habéis dejado demasiado tiempo el té dentro de la taza, y luego tenéis una sensación astringente desagradable? El tanino en el vino puede venir por la madera de las barricas donde ha madurado (tanino de madera) o por la piel de las propias uvas (tanino frutal) y conviene tenerlo en cuenta a la hora de elegir la comida, por ejemplo, combina excepcionalmente con la grasa y las proteínas, por lo que ya sabemos de donde viene la más elemental de las reglas del maridaje: vino tinto con carne roja.
- Roble: ¿quién no ha identificado alguna vez aromas que provienen de las barricas de roble? Como la vainilla, el humo o el chocolate… el equilibrio entre los aromas a madera y los aromas frutales es una virtud de los vinos, pero los aromas que aporta al vino la crianza en barricas pueden engrandecer una comida, aunque en mi opinión, no es un aspecto tan radical como los anteriores.
- Alcohol: desde los 11 grados que puede tener un vino blanco ácido hasta los 15 que puede tener un tinto en climas cálidos, el alcohol confiere cuerpo al vino y debe ser tenido en cuenta porque mezclado con sal o con picante puede arruinar una comida.En sucesivos artículos, hablaremos más en detalle de cada uno de estos aspectos imprescindibles para saber cualificar porqué nos gusta un vino.
¡Feliz cata!






