Maridaje del pescado azul (II)
28 de Septiembre, 2012Continuamos nuestro viaje por los sabores intensos y untuosos del pescado azul. En el capitulo anterior vimos unos consejos generales y varias combinaciones con el Bacalao como protagonista (enlace). Ahora seguiremos con otros pescados que a buen seguro nos gustarán.
El salmón, uno de los pescados más habituales, con varias preparaciones muy interesantes y diferentes, donde combinar el vino puede ser un arte. Un consejo a la hora de comprarlo, es que nos den lomos en vez de rodajas, ya que en la preparación los lomos se quedan siempre mucho más jugosos que las rodajas:

- Salmón con hierbas aromáticas: un Garnacha (tanino y con aromas de hierbas) que potencie los aromas de las hierbas, o un Riesling si se busca algo más de acidez y aromas florales (probablemente mas interesante para una cena).
- Salmon en Papillote: el sabor del salmón se suaviza y predominan las verduras de la preparación, en este caso optaremos por un vino suave, delicado y con aromas frutales, un Sauvignon Blanc sería interesante o incluso un Gewurztraminer, pero no uno con sabores potentes que predomine sobre la comida.
- Ahumar el salmón en casa: simplemente un truco para poder tener salmón ahumado de forma fácil: los lomos se colocan en un recipiente que se rellena de sal gorda y azúcar a partes iguales, con alguna hierba como el eneldo o tomillo, teniendo cuidado en cubrirlo bien. Se deja en la nevera durante 24 horas, y ya está, podemos limpiarlo y lo guardamos siempre refrigerado. Luego para presentarlo, lo ideal es ir cortando láminas finas y servirlas con una vinagreta, añadiendo alcaparras, pepinillos, o lo que se nos ocurra. Para combinar estas vinagretas, elegiremos un vino ácido, como el Txakoli, o un Cava (las burbujas nos contrarrestan muy bien la vinagreta y a la vez acompaña el ahumado) o incluso un Oporto, en un aperitivo o entrante.
Siguiendo con estos pescados, nos encontramos con el rodaballo, uno de los pescados más sabrosos y cada vez con más aceptación. Se ha popularizado sobre todo por las piscifactorías, y se diferencia muy bien del salvaje porque en este caso, el rodaballo que siempre nada horizontal exponiendo un lado de su cuerpo, el que viene de aguas abiertas siempre tiene dicho lomo de un color oscuro casi negro, mientras que el de piscifactoría, lo tiene marrón claro o ligeramente pardo.
Su preparación suele ser casi siempre al horno o a la brasa, teniendo siempre cuidado de no pasarse porque se puede quedar muy seco. Por la gelatina que posee y la sensación de untuosidad, los vinos deben aportar algo de acidez en el caso de los blancos (para aportarle un toque aromático, podríamos combinarlo con un Riesling) o en otras preparaciones, por ejemplo si añadimos hongos como complemento, incluso podríamos decantarnos por un tinto que aporte algo de tanino y otros aromas afrutados como un Merlot.
En este caso, para preparaciones con setas, podéis ver el artículo en el que dábamos ideas de cómo preparar platos de pescado al horno con setas.
Otra preparación interesante, es una que es muy popular en los pueblos de la costa de Vizcaya, el bonito a la brasa. En este caso, necesitamos rodajas muy anchas de bonito (de entre 3-4 cmts.) y las hacemos a una brasa no muy fuerte, teniendo cuidado de que no se haga demasiado. Es preferible que por el centro no esté muy hecho, antes de que se quede seco. Lo podemos combinar con un blanco con barrica (un Chardonnay por ejemplo) o si queremos algo más afrutado, podría ser un Riesling envejecido en barrica.
Evidentemente, hay muchas mas preparaciones (y sobre todo con pescados tan presentes en nuestra gastronomía como las sardinas, salmonetes, jurel,…) pero en este caso seguiremos las recomendaciones generales, que apuntábamos en el anterior articulo.
Seguiremos en breve con los pescados semigrasos, que también nos darán mucho juego.








