Nuestro Objetivo

Para muchos son un recurso muy útil cuando apenas se tiene tiempo para cocinar. Pero lo cierto es que las conservas son mucho más. Imagina poder disfrutar de todo el sabor y los nutrientes del pescado fresco sin necesidad de ir a diario a la pescadería. Gracias a las conservas en lata es posible degustar tus sardinas, ventrescas de bonito, zamburiñas y almejas preferidas más frescas, como recién pescadas, con todas sus vitaminas y minerales y al mejor precio.

Si necesitas alguna razón más para animarte a utilizar las conservas en lata, ten en cuenta que no contienen ni aditivos ni conservantes. Tampoco necesitan condiciones especiales de conservación, por lo que podrás guardarlas en cualquier rincón de tu despensa. Al natural, en salsa, en aceite…hay muchas variedades a elegir.

Pero siempre se debe tener en cuenta que las mejores conservas son aquellas que vienen con aceite de oliva, por la cantidad de ácido oleico que aporta. Aquí tenéis una selección de Maridajes basados en conservas de pescado:

Según los expertos, las conservas mantienen casi todas las propiedades del pescado excepto algunas vitaminas que se pierden por el proceso de cocinado. Por mencionar sólo algunas de las propiedades de las que nos podemos beneficiar, aquí van algunas:

  • Las conservas mantienen el Omega-3
  • Una lata de sardinas de 100grs. poseen el mismo calcio (300 mg.) que un vaso de leche.
  • Alto contenido de vitaminas B3 y B2, A y D
  • Acido oleico (aquellos conservados en aceite de oliva)

En cuanto a los vinos que mejor maridan, depende de la conserva y de las preferencias, pero siempre nos decantaremos por vinos blancos frescos, no hace falta que tengan madera:

  • Conservas en aceite de oliva: preferentemente vinos con aromas minerales, como un Verdejo o el Chardonnay.
  • Conservas en escabeche: por su contenido algo más ácido, se puede combinar con vinos blancos como el Txakoli.
  • Algunas conservas, pueden ir bien acompañadas de vinos más aromáticos, como pueden ser el Riesling o el Gewurzstraminer.

¡Que lo disfrutéis!



 

Por su delicado e intenso a la par que saludable sabor, el propio Homero denominó al aceite de oliva “oro líquido” en una definición que, 3.000 años después, sigue vigente.

Típicamente mediterráneo, el aceite de oliva es en sí mismo una delicatesen, que puede degustarse con la sola compañía de una rebanada de pan y sal, o formando parte de las más sofisticadas recetas de vanguardiaaceiteoro.JPG.

A nuestro país, el olivo llegó de manos de los fenicios en el año 1.050 a.C, sin embargo fueron los romanos quienes contribuyeron a su expansión, convirtiéndolo en uno de los árboles más característicos de nuestro paisaje mediterráneo.

Sin duda, el aceite de oliva posee grandes cualidades para la salud. Es una fuente muy importante de vitaminas E, A y D que son vitales para el organismo. Además contiene dos aceites grasos – ácido oleico y linoleico – que son fundamentales para el cuerpo humano, ya que ayudan a regular el colesterol y a reforzar nuestros sistemas óseo, circulatorio, digestivo, y sobre todo, ayudan a que nuestra piel goce de buena salud, y consecuentemente, de buen aspecto.

Podemos degustar una selección de Aceites en Selección Aceites.

El método utilizado para recolectar la oliva y obtener aceite ha variado muy poco desde la antigüedad. Destaca, por lo tanto, por ser un proceso artesanal.Almazara de aceite

Todo empieza en la recolección de la aceituna para lo que se suelen extender telas en el lomo del árbol, en las que cuando éste se agita – o varea, como se llama popularmente – caen las aceitunas. A continuación en la almazara se separa, de forma artesanal, los rabitos y las hojas de las olivas. Inmediatamente después se inicia el proceso de molienda (triturar las aceitunas con piedras de granito que rompen las células que contienen el aceite) para que la oliva no pierda propiedades.
 
Esa pasta se somete a una presión en frío para extraer el aceite y el agua vegetal. Entonces los restos de agua vegetal se separan del aceite por decantación natural o mediante centrifugadoras verticales que evitan la alteración de las cualidades del aceite. Para conservar inalteradas estas cualidades excepcionales, se debe almacenar en depósitos de acero inoxidable o trujales vitrificados, en oscuridad y tranquilidad, a temperaturas suaves y constantes.