Maridaje de las carnes blancas
7 de Junio, 2012Nuestro recorrido por los Maridajes sigue su camino. Hemos combinado ya muchos tipos de carnes rojas, y nos toca maridar las carnes blancas. Estamos en un territorio intermedio a los tintos y a los blancos, así que veremos cómo según su preparación podemos decantarnos hacia un tipo de vino u otro.
Probablemente lo primero que nos viene a la cabeza, es el Cordero, alimento muy arraigado en nuestra cultura y cuyo maridaje ya detallamos en el siguiente artículo.
Pollo y Pavo: aunque en cuanto a textura son carnes diferentes, tampoco tienen mucha diferencia de sabor, así que vamos a combinarlas con los mismos tipos de vino en función de su preparación y acompañamiento, aunque hay uno que destaca por encima de todos en su maridaje con el pollo o pavo: la variedad Pinot Noir, combina perfectamente con casi cualquier preparación, excepto con las picantes o con sabores muy especiados muy típicas de las cocinas hindú y mexicana. Pero, esta sería casi la excepción, ya que la regla general es de maridarlo con blancos, aunque también admitiría algún rosado fresquito.

- Plancha o brasa: Chardonnay envejecido en barrica. Si añadimos hierbas, los aromas florales de la Gewurztraminer combinan perfectamente.
- Asado: Chardonnay envejecido en barrica. Si nos apetece un tinto, además del Pinot Noir, la única combinación buena sería el Merlot.
- Guisado con frutas: el aromático Gewurztraminer sería nuestra mejor opción.
- Guisado con verduras: una combinación perfecta, si la base del acompañamiento es la Cebolla, es el Chardonnay; para otras verduras podríamos incluso combinarlo con un Merlot joven y aromático.
- Con especias, elegiríamos un Gewurztraminer o incluso para el curry u otras especias propias de la cocina hindú o mexicana, la Viognier.
- Con setas: el Pinot Noir (que es la recomendación general para el pollo) funciona perfectamente con esta combinación
Pato: sabor más fuerte y con más grasa que el pollo o el pavo, el maridaje del Pato, puede llevarnos más hacia algunos tintos, que al mundo de los blancos; aunque eso sí, no deben ser tintos potentes porque pueden hundir el sabor delicado del pato.
- Asado o plancha: además del sabor de la propia carne, se presenta siempre con parte de grasa además de la propia grasa que tiene entreverada, pero de un sabor suave, así que por lo tanto nos decantamos por un tinto Merlot con un ligero tanino pero afrutado.
- Con setas: en este caso, con la grasa menos presente y con sabores más “terrosos” o “minerales” de las setas, podríamos combinarlo con un Merlot, pero nos decantamos por algo más ligero y afrutado como el Pinot Noir.
- Guisado con frutas: por ejemplo, el pato a la naranja, donde los aromas frutales (cítricos a veces) del Pinot Noir, serían una buena elección y si es un día de verano donde nos apetece un blanco, el Gewurztraminer.
- Acompañado con mermeladas o gelées de frutas: necesitamos aromas más florales y afrutados que los presentes en los tintos, así que nos podemos decantar por un Gewurztraminer.
Conejo: este es otro caso diferente, carne de más sabor que el pollo o incluso que el pato, pero con menos grasa, por lo tanto, es territorio casi exclusivo de los tintos pero sin tanino que nos aportaría demasiada astringencia sin ninguna recompensa. Si lo degustamos a la brasa o al horno, nuestra recomendación sería un Merlot, incluso con algo de crianza si es a la brasa, y si está guisado, ya sea con verduras o con frutas, lo combinaríamos con un Pinot Noir.
Nada más, en lo referente a la carne. Continuaremos en siguientes capítulos con otros maridajes, para tratar de que nuestras experiencias en la mesa, sean cada vez mejores.
¡Buen provecho!






